- En un contexto de alta demanda de viajes, el transporte interprovincial enfrenta el reto de elevar sus estándares de seguridad con flotas más modernas, mejor tecnología y una operación más profesional.
- En el mes de la Seguridad y Salud en el Trabajo, esta mirada también pone el foco en el conductor: sus condiciones de trabajo, su entorno en cabina y las herramientas con las que enfrenta cada ruta son parte central de una operación segura.
Tras Semana Santa, el país vuelve a enfrentar una realidad conocida: una alta movilización de pasajeros en carretera que pone presión sobre un sistema que todavía necesita avanzar en modernización, prevención y gestión operativa. Durante el feriado largo de 2026, más de 1.4 millones de personas se movilizaron por la Red Vial Nacional en transporte terrestre interprovincial. En paralelo, entre el 1 de enero y el 10 de marzo de este año, la Sutran reportó 4,755 infracciones e incumplimientos en el transporte terrestre. A ello se suma que el Perú cerró 2024 con 86,757 siniestros viales y 3,002 fallecidos. La conclusión es clara: la seguridad en el transporte de pasajeros no puede seguir dependiendo solo de la reacción ante el riesgo.
“En el transporte interprovincial, la seguridad debe empezar mucho antes de salir a la carretera. Empieza con la decisión de invertir en buses con mayores estándares de seguridad, continúa con una operación mejor gestionada y se fortalece con conductores que trabajan en mejores condiciones. Hoy ya no basta con confiar solo en la experiencia; se necesita una mirada mucho más integral”, señaló Jair Puhl, gerente de Buses de Scania Perú.
En ese contexto, el mes de la Seguridad y Salud en el Trabajo también abre una discusión relevante para el sector: la seguridad del transporte de pasajeros no solo se juega en la vía, sino también en la cabina. Un entorno de conducción más seguro, ergonómico y con mejores condiciones acústicas contribuye a reducir fatiga, distracciones y sobrecarga física, factores que inciden directamente en el desempeño del conductor y, por tanto, en la protección de los pasajeros.
Para Puhl, avanzar hacia un transporte más seguro y moderno exige acelerar la renovación de flotas e incorporar tecnologías que permitan anticipar riesgos en ruta. En esa línea, destaca el sistema de seguridad activa ADAS 360° de Scania, que reúne funciones orientadas a prevenir incidentes y asistir al conductor, como frenado de emergencia, control de estabilidad, monitoreo de velocidad, cámaras y alerta de usuario vulnerable. Con ello, se refuerza la capacidad de respuesta ante eventos críticos y se eleva el estándar de seguridad de toda la operación.
“Cuando hablamos de seguridad en buses, hablamos de cuidar al conductor, al pasajero y a todos los que comparten la vía. Por eso, el desafío no pasa solo por reaccionar frente al accidente, sino por prevenirlo con mejores vehículos, más tecnología, capacitación constante y herramientas de monitoreo como Scania Conecta, que permiten hacer seguimiento a la operación en tiempo real y tomar decisiones preventivas. Ese esfuerzo se sostiene mejor cuando existe el respaldo de una red propia, con estándares consistentes y atención especializada: la confianza que solo una red propia puede brindarle al transportista”, concluyó Puhl.


































